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El mundo sólo necesita 30 mil millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre

Notimex
Foto: Cuartoscuro
Urgente a destinar recursos para relanzar la agricultura y evitar conflictos generados por la carestía de alimentos.

Roma, 3 Jun (Notimex).- El director general de la FAO, Jacques Diouf, lanzó hoy aquí un llamado urgente a destinar 30 mil millones de dólares anuales para relanzar la agricultura y evitar conflictos generados por la carestía de alimentos.

Durante la inauguración de la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial, el titular de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recordó que en 2006 el mundo gastó 1.2 billones de dólares en armamento.

Al mismo tiempo, sostuvo, el desperdicio de comida en un solo país alcanzó 100 mil millones de dólares y el exceso de consumo por parte de los obesos ascendió a otros 20 mil millones a nivel mundial.

Dijo que también resulta "incomprensible" que hayan sido necesarios subsidios por entre 11 mil y 12 mil millones de dólares para desviar 100 millones de toneladas de cereales para el consumo humano "en su mayor parte para satisfacer la sed de combustible de los vehículos".

Es igualmente inexplicable el hecho de que en la época de la globalización no ha habido inversiones importantes para evitar una larga lista de enfermedades animales transfronterizas, comenzando por la enfermedad de Newcastle y la fiebre aftosa, añadió.

"Pero la contradicción básica estriba en el hecho de que los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) están distorsionando los mercados mundiales, ya que sólo en 2006 gastaron 372 mil millones de dólares en subsidios a su agricultura", apuntó Diouf.

Consideró que el problema de la inseguridad alimentaria es político. "Es una cuestión de prioridades de cara a una de las más fundamentales necesidades humanas. Y son los gobiernos con sus decisiones los que determinan el reparto de los recursos", indicó.

Igualmente destacó que las contradicciones a nivel de la política internacional han contribuido a la crisis actual. "Nadie entiende cómo, en el marco de la lucha contra el cambio climático, se puede crear en países desarrollados un mercado del bióxido de carbono de 64 mil millones de dólares pero no se pueden hallar fondos para evitar la deforestación anual de 13 millones de hectáreas", lamentó.

"Frente a este telón de fondo, ¿cómo explicamos a personas con sentido común y buena fe que no es posible encontrar 30 mil millones de dólares al año que permitan a 862 millones de personas hambrientas disfrutar del más elemental de los derechos humanos: el derecho a la alimentación, y por tanto el derecho a la vida?", planteó.

Agregó que "son recursos de esta magnitud los que permitirán enterrar de forma definitiva el espectro de los conflictos por los alimentos que se anuncian inminentes en el horizonte".

El director general afirmó que la solución estructural al problema de la seguridad alimentaria en el mundo radica en incrementar la producción y la productividad en los países de bajos ingresos y déficit alimentario.

Ello requiere "soluciones innovadoras e imaginativas" que incluyan "acuerdos de asociación entre países que tienen recursos financieros, capacidad de gestión y tecnología, y países que tienen tierra, agua y recursos humanos".

De acuerdo con Diouf, la presente crisis alimentaria mundial ya ha tenido "trágicas consecuencias sociales y políticas en diferentes países", y podría poner en peligro aún más "la paz y la seguridad mundiales".

Calificando el desarrollo de la crisis de "crónica de un desastre anunciado", señaló que pese a la promesa solemne hecha durante la Cumbre Mundial sobre Alimentación de 1996 de reducir a la mitad el número de hambrientos en el mundo para 2015, los recursos para financiar programas agrícolas en países en desarrollo no sólo no han aumentado, sino que han disminuido significativamente en estos años.

Recordó que la ayuda a la agricultura cayó de ocho mil millones de dólares (con valor de 2004) en 1984 a tres mil 400 millones en 2004, una disminución en términos reales de 58 por ciento.

Asimismo, la parte dedicada a la agricultura de la Ayuda Oficial al Desarrollo descendió de 17 por ciento en 1980 a tres por ciento en 2006.

Diouf dijo que ya había alertado a la opinión pública en septiembre pasado sobre los riesgos de inestabilidad social y política provocados por el hambre, y que en diciembre había solicitado mil 700 millones de dólares para ayudar a los campesinos a superar la crisis con semillas, fertilizantes, piensos para ganado y otros insumos.

"Si no tomamos urgentemente las decisiones valientes que requieren las circunstancias, las medidas restrictivas que tomarán los países productores para cubrir las necesidades de sus poblaciones, el impacto del cambio climático y la especulación en los mercados de futuros pondrán al mundo en una situación peligrosa", advirtió.

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El mundo sólo necesita 30 mil millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre

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Urgente a destinar recursos para relanzar la agricultura y evitar conflictos generados por la carestía de alimentos.

Roma, 3 Jun (Notimex).- El director general de la FAO, Jacques Diouf, lanzó hoy aquí un llamado urgente a destinar 30 mil millones de dólares anuales para relanzar la agricultura y evitar conflictos generados por la carestía de alimentos.

Durante la inauguración de la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial, el titular de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recordó que en 2006 el mundo gastó 1.2 billones de dólares en armamento.

Al mismo tiempo, sostuvo, el desperdicio de comida en un solo país alcanzó 100 mil millones de dólares y el exceso de consumo por parte de los obesos ascendió a otros 20 mil millones a nivel mundial.

Dijo que también resulta "incomprensible" que hayan sido necesarios subsidios por entre 11 mil y 12 mil millones de dólares para desviar 100 millones de toneladas de cereales para el consumo humano "en su mayor parte para satisfacer la sed de combustible de los vehículos".

Es igualmente inexplicable el hecho de que en la época de la globalización no ha habido inversiones importantes para evitar una larga lista de enfermedades animales transfronterizas, comenzando por la enfermedad de Newcastle y la fiebre aftosa, añadió.

"Pero la contradicción básica estriba en el hecho de que los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) están distorsionando los mercados mundiales, ya que sólo en 2006 gastaron 372 mil millones de dólares en subsidios a su agricultura", apuntó Diouf.

Consideró que el problema de la inseguridad alimentaria es político. "Es una cuestión de prioridades de cara a una de las más fundamentales necesidades humanas. Y son los gobiernos con sus decisiones los que determinan el reparto de los recursos", indicó.

Igualmente destacó que las contradicciones a nivel de la política internacional han contribuido a la crisis actual. "Nadie entiende cómo, en el marco de la lucha contra el cambio climático, se puede crear en países desarrollados un mercado del bióxido de carbono de 64 mil millones de dólares pero no se pueden hallar fondos para evitar la deforestación anual de 13 millones de hectáreas", lamentó.

"Frente a este telón de fondo, ¿cómo explicamos a personas con sentido común y buena fe que no es posible encontrar 30 mil millones de dólares al año que permitan a 862 millones de personas hambrientas disfrutar del más elemental de los derechos humanos: el derecho a la alimentación, y por tanto el derecho a la vida?", planteó.

Agregó que "son recursos de esta magnitud los que permitirán enterrar de forma definitiva el espectro de los conflictos por los alimentos que se anuncian inminentes en el horizonte".

El director general afirmó que la solución estructural al problema de la seguridad alimentaria en el mundo radica en incrementar la producción y la productividad en los países de bajos ingresos y déficit alimentario.

Ello requiere "soluciones innovadoras e imaginativas" que incluyan "acuerdos de asociación entre países que tienen recursos financieros, capacidad de gestión y tecnología, y países que tienen tierra, agua y recursos humanos".

De acuerdo con Diouf, la presente crisis alimentaria mundial ya ha tenido "trágicas consecuencias sociales y políticas en diferentes países", y podría poner en peligro aún más "la paz y la seguridad mundiales".

Calificando el desarrollo de la crisis de "crónica de un desastre anunciado", señaló que pese a la promesa solemne hecha durante la Cumbre Mundial sobre Alimentación de 1996 de reducir a la mitad el número de hambrientos en el mundo para 2015, los recursos para financiar programas agrícolas en países en desarrollo no sólo no han aumentado, sino que han disminuido significativamente en estos años.

Recordó que la ayuda a la agricultura cayó de ocho mil millones de dólares (con valor de 2004) en 1984 a tres mil 400 millones en 2004, una disminución en términos reales de 58 por ciento.

Asimismo, la parte dedicada a la agricultura de la Ayuda Oficial al Desarrollo descendió de 17 por ciento en 1980 a tres por ciento en 2006.

Diouf dijo que ya había alertado a la opinión pública en septiembre pasado sobre los riesgos de inestabilidad social y política provocados por el hambre, y que en diciembre había solicitado mil 700 millones de dólares para ayudar a los campesinos a superar la crisis con semillas, fertilizantes, piensos para ganado y otros insumos.

"Si no tomamos urgentemente las decisiones valientes que requieren las circunstancias, las medidas restrictivas que tomarán los países productores para cubrir las necesidades de sus poblaciones, el impacto del cambio climático y la especulación en los mercados de futuros pondrán al mundo en una situación peligrosa", advirtió.