Está bien, estás de vacaciones, trabajaste todo el año y mereces algunos caprichos. Pero si no es a costa de pasar el otoño encerrada en casa y sin un céntimo, mejor ¿no?Partamos de la base de que ya has hecho el gran desembolso, esto es, pagar el viaje y el alojamiento para estos días. Es ahora cuando llega el momento de ahorrar un poco sin renunciar a disfrutar. Primera parada: el bar, el restaurante, el club junto a la playa o como prefieras llamarlo. Ahí al lado, tan tentador cuando terminas la jornada de playa. Bueno, pues también será el responsable de buena parte de tu ruina postvacacional si no te controlas un poco.